River y Coudet caminan por el precipicio
El entrenador no le encuentra la vuelta y el Millonario continúa cosechando hitos negativos que ponen la gestión entre la espada y la pared.
La asunción de Eduardo Coudet como entrenador de River Plate hace casi cinco meses, sirvió inicialmente como tranquilizador ante la convulsionante salida de Marcelo Gallardo. Sin embargo, aquella paz que se había encontrado con buenos resultados en el inicio, hoy en día quedó sepultada y al borde de la cornisa con un semestre que recién inicia.
Acarreando la final perdida del Torneo Apertura ante Belgrano 3-2, esta nueva mitad de año comenzó con nada más que derrotas para el conjunto de Núñez, ya que cayó 3-1 ante Aldosivi por Copa Argentina y 0-1 ante Barracas Central, Gimnasia y Rosario Central por el Clausura. De esta manera, La Banda perdió cinco encuentros consecutivos de AFA por primera vez en su historia en el profesionalismo —le había sucedido en el amateurismo, 1911—.
Asimismo, el Millonario es uno de los dos equipos que todavía no ha logrado convertir en lo que va de competencia, siendo Central Córdoba el otro conjunto pero que aún adeuda su compromiso por la fecha tres.
La situación de River es calamitosa y roza el fin de ciclo. En primer lugar, como viene sucediendo en los últimos Mercados de Pase, otra vez volvió a erogar sumas exorbitantes de dinero por refuerzos que no parecen estar a la altura: Mauro Arambarri, Giovanni González, Rafael Santos Borré. Sumado a ellos, las primeras impresiones de Lucas Beltrán y Nicolás Otamendi han quedado en el debe, denotando una vez más una sustancial falla la hora de hacer contrataciones.
En segundo lugar, la escuadra de Núñez juega decididamente mal todos sus cotejos. El Chacho conformó un plantel de jugadores con características muy similares entre sí, que ninguno termina por destacar. Por el lado de la defensa, son las desatenciones constantes las que le cuestan puntos partido a partido; mientras que en ataque, la falta de variantes y la escasa elaboración de situaciones de peligro, son un cóctel destructivo para cualquier institución con aspiraciones.